AGUILUCHO CENIZO

        

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LOS AGUILUCHOS CENIZOS

1.- Descripción del Aguilucho Cenizo.

             El Aguilucho Cenizo (Circus pygargus) es una pequeña rapaz de entre 41 y 46 centímetros de Longitud Total (distancia recta entre la punta del pico y la punta de la cola, con el ave estirada), y entre 230 y 430 gramos de peso (dependiendo del sexo y de la época del año). Sus alas y cola son ciertamente largas, permitiéndole planear con facilidad, y proporcionándole un vuelo lento y algo “desgarbado”, pero que le resulta muy útil para escudriñar las zonas de pastizal y los campos cerealistas. 

            El macho y la hembra tienen plumajes completamente diferentes; mientras que el plumaje del primero es gris-ceniciento casi en su totalidad, con ligeras manchas marrones en el vientre, y con Obispillo (base superior de la cola) de color blanco grisáceo, el de su compañera es marrón en su totalidad, más oscuro en la parte superior y algo más claro (con líneas blancuzcas) en la inferior, y con el Obispillo totalmente blanco.

             El hábitat natural del Aguilucho Cenizo son los cultivos de cereal de secano, donde encuentran cobijo (o al menos lo encontraban hasta hace pocos años) para el emplazamiento de sus nidos, y donde además abundan toda clase de insectos, pequeños roedores y micromamíferos que suelen conformar su dieta alimentaria (en consecuencia son muy beneficiosos para la agricultura). 

            Durante la época de reproducción es gregario, agrupándose en colonias a veces bastante numerosas, si bien la ubicación de los nidos suele distar como poco 50 metros entre sí.

2.- Distribución del Aguilucho Cenizo.   

Corren los primeros días de Marzo cuando los Aguiluchos Cenizos empiezan a regresar a nuestros campos procedentes de tierras africanas. Viajaron hasta allí a finales del pasado verano en busca de terrenos más cálidos en los que pasar la estación invernal, y en los que, gracias a esa climatología favorable, la comida es menos escasa. Pero de nuevo estos viajeros infatigables están aquí, en nuestros campos de cereales, fieles a una cita anual que se remonta a la noche de los tiempos. Han venido como cada año para iniciar la reproducción. Durante días buscarán las zonas idóneas para criar y se esforzarán por encontrar pareja.

  Rutas migratorias de los aguiluchos

Originariamente, los hábitats naturales de nidificación de los Aguiluchos Cenizos en la Península Ibérica debieron ser las grandes extensiones desarboladas con predominio de pastizales y matorrales de bajo porte, surgidas sobre todo tras la eliminación paulatina del arbolado a causa de las guerras de la reconquista, y más tarde a la acción de la ganadería en los años de la Mesta. Con el tiempo esas enormes extensiones de pastizales y matorrales de pequeña altura fueron transformadas por el hombre en terrenos agrícolas. Los Aguiluchos se vieron entonces obligados a adaptarse a tales modificaciones, aunque no debió costarles un gran esfuerzo, habida cuenta de la lentitud con que se produjo el cambio, así como por lo insustancial de tal variación. Al fin y al cabo, estas aves seguían contando con la suficiente protección vegetal para instalar sus nidos, y al mismo tiempo con abundancia de comida: pequeñas presas atraídas a su vez por el desbordante alimento que les ofrecían las nuevas plantaciones: insectos (sobre todo langostos), pequeños roedores, micromamíferos y pequeñas aves como los Gorriones; alimentándose con semejante dieta producían un efecto regulador en sus poblaciones. En consecuencia puede decirse que allí donde han habitado, los Aguiluchos han prestado grandes beneficios a la agricultura desde el mismo momento en que esta comenzó.

Hábitats naturales del aguilucho

 

El área de distribución del Aguilucho Cenizo abarca tres continentes: África, Asia y Europa. La mayor población reproductora se asienta en el viejo continente, distribuida principalmente en los extremos (Francia y la Península Ibérica en el lado occidental y Rusia en el oriental), aunque con importantes efectivos poblacionales en la zona intermedia. 

Le sigue el continente asiático, donde su distribución durante la fase de reproducción se extiende por la parte septentrional de Siberia occidental, Kazahstan y Norte de Ucrania. Durante la invernada la Península Índica y Ceilán acogen a todos los Aguiluchos Cenizos del Paleártico Oriental.

Finalmente estaría el continente africano, donde las zonas de reproducción son escasas, estando limitadas a la franja costera noroccidental de Marruecos, así como a unos pequeños núcleos en el norte de Argelia y Túnez. De cualquier modo todos estos terrenos y otros muchos son áreas de tránsito para los Aguiluchos Cenizos en sus migraciones anuales entre las áreas de reproducción al norte del Mediterráneo y las zonas subsaharianas, que acogen a toda la población del Paleártico Occidental durante la fase de invernada

 

4.- Efectivos poblacionales de la especie. 

            4.1.- Población Europea. 

            En Julio de 1.993 se celebró en Kiel (Alemania) una Conferencia Internacional sobre Aguiluchos, en la que, con la aportación de autores de los distintos países europeos, se hizo una estimación del número de parejas reproductoras de todo el continente, obteniéndose los siguientes resultados: 

            Por tanto, el total de parejas reproductoras de la especie en la fecha indicada, ascendía a la cantidad de 9.060.- Desde entonces, la tendencia general en toda Europa ha estado marcada por la paulatina regresión de la especie, si bien no ha habido una nueva puesta en común que permitiera conocer el nuevo número de parejas reproductoras en años sucesivos. 

            4.2.- Población de la Península Ibérica.

             En el caso de la Península Ibérica, donde ya en 1.993 se concentraba más del 45% de la población europea, sí podemos hablar de unos datos a lo largo de los años, (sobre todo en el caso español) aunque por desgracia sólo vienen a confirmar el descenso de la población. 

Años \ Países

España

Portugal

Total

1.993

3.225

900

4.125

1.997

2.500

500-800

3.000-3.300

2.000

1.800

200-600

2.000-2.400

             4.3.- Población de Extremadura.

             La población extremeña de Aguiluchos es sin lugar a dudas la mayor de España, si bien en los últimos años no se ha librado del retroceso generalizado. Según ADENEX, asociación que ha coordinado los últimos censos en esta comunidad autónoma, se ha pasado de algo más de 1.100 parejas en 1.993, a poco más de 500 en la pasada temporada, lo cual significa que en estos años han desaparecido más de la mitad de la población, perdiéndose por completo un gran número de colonias. 

            El censo realizado por diversas asociaciones conservacionistas extremeñas (incluida ANSER) durante el presente año, ha arrojado estos datos:

             4.4.- Población de la Comarca de La Serena y zonas limítrofes. 

            Hemos de reconocer que en la comarca de La Serena se ha producido también un descenso de la población nidificante de Aguiluchos, si bien este no ha sido tan acusado como en la media del territorio extremeño, al tiempo que en los últimos 8 años no ha desaparecido ninguna de las colonias existentes. Estamos convencidos de que nuestras actuaciones han contribuido considerablemente a ello, y esta es la razón por la que continuamos trabajando, y por la que hemos puesto en marcha el “Programa Aguiluchos”. Los datos poblacionales que hemos recogido durante este tiempo han sido los siguientes: 

Años

Total Parejas

Colonias>5 Parejas

Colonias<5 Parejas

1.993

115

10

2

1.997

97

8

4

2.000

83

7

5

             Aunque en esta comarca se aprecia un descenso de la población de Aguiluchos, el hecho de que sea muy inferior a la media extremeña y nacional, así como el que se mantenga el mismo número de colonias en los últimos 8 años, nos hace albergar esperanzas. De todas formas es preciso seguir trabajando, pues consideramos que las colonias inferiores a 5 parejas (una de ellas tan sólo tiene 2 parejas) corren un grave riesgo de desaparición.

5.- Problemática a la que se enfrenta. 

            Podemos apreciar que esta bella rapaz necesita en estos momentos de una atención muy especial. Como se ha indicado, durante la época reproductiva, su población se asienta de forma mayoritaria en cultivos de cereal de secano, que en los últimos años vienen siendo cosechados en fechas más tempranas de las que tradicionalmente se segaba, como consecuencia de la mecanización y del empleo de variedades tempranas. De este modo, con una climatología normal, la siega de los cereales (para el caso particular de esta comarca y de Extremadura, y prácticamente lo mismo para el resto de España) tiene lugar entre mediados de Mayo y mediados de Junio, precisamente cuando los pollos son pequeños, siendo con frecuencia víctimas de las cosechadoras y empacadoras de paja. En los casos en que resultan ilesos tras el paso de la maquinaria agrícola, tienen que enfrentarse a multitud de problemas, entre los que caben destacar por un lado los devastadores efectos del sol (con temperaturas superiores a los 45º C.), y por supuesto los ataques de numerosos predadores (Milanos, Zorros, Perros Asilvestrados, Culebras Bastardas, etc.) por haber desaparecido de forma súbita la cobertura vegetal que les servía de protección. 

            En consecuencia, durante las últimas décadas la población de esta especie se ha ido reduciendo de forma sistemática principalmente por las causas citadas, a las que habría que añadir otras como la concentración parcelaria (se cultiva masivamente toda una gran superficie sin existir la tradicional alternancia de cultivos en la misma zona, que permitían disponer de cazaderos, al tiempo que la siega era más escalonada), la quema ilegal de rastrojos (que destruye muchos nidos que se habían salvado), el abuso de pesticidas (que les priva del alimento necesario para la reproducción), y otras muchas actividades que degradan de una forma u otra los tradicionales agrosistemas cerealistas, convirtiéndose con todo en la rapaz que más ha disminuido en Europa en los últimos años. Como ejemplo baste decir que en Extremadura, donde se asienta la mayor población europea, ha descendido de 1.100 parejas a menos de la mitad en los últimos años.

             Todo parece indicar que de seguir así las cosas en pocos años los Aguiluchos Cenizos pueden desaparecer del Continente Europeo. 

            A falta de una legislación específica que proteja a la especie de forma conveniente, son algunas asociaciones conservacionistas como la nuestra quienes, por el momento, están llevando el peso de intentar salvarla de la extinción a la que parece abocada.

6.- Campañas de Salvamento de Pollos. 

            Durante los últimos ocho años ANSER viene realizando en la comarca de La Serena una Campaña Anual de Salvamento de Pollos de Aguilucho Cenizo. El procedimiento ha ido cambiando a lo largo de los años, a medida que se diseñaban nuevas estrategias de actuación, en función de los resultados obtenidos, del incremento de recursos tanto humanos como económicos, y del intercambio de información con otros grupos dedicados de igual forma al estudio y salvamento de esta especie. El paso previo para cualquier tipo de actuación de salvamento de pollos siempre ha consistido en prospectar minuciosamente los lugares frecuentados por los aguiluchos, no sólo para censar el número de parejas reproductoras, sino también para localizar el emplazamiento de los nidos (una tarea sumamente laboriosa, que consistía en observar a pleno sol –a veces durante horas- a la espera de que el macho hiciera un aporte de alimento a la hembra y esta lo depositara en el nido). El siguiente paso era hacer una breve visita al nido para conocer el número de huevos o pollos, y el estado de los mismos, y para colocar en las inmediaciones una señalización a base de materia vegetal (ramas verdes, pequeñas cañas, etc.) que fuera visible desde lo alto de las máquinas cosechadoras, pero que al mismo tiempo no llamara la atención desde lejos, pues podría delatar la presencia del nido. 

            Los métodos empleados durante estos años han sido: 

6.1.- Retirada Momentánea de Pollos y Construcción de Círculo de Paja.

             Durante los años 1.993 a 1.996 (ambos inclusive) la técnica que se siguió con posterioridad a la localización y señalización de los nidos fue la siguiente:

             Se establecieron contactos con los propietarios de las fincas y con los operarios de las cosechadoras y empacadoras para informarles de la presencia de los nidos, y para pedir su colaboración en el momento de la siega. En estos contactos se informaba sobre las características de la especie, los problemas que atraviesa, y los beneficios que reporta a la agricultura, así como la importancia de colaborar en su protección. Para ello resultó muy útil el reparto de material impreso, así como la entrega de pequeños obsequios de utilidad para estas personas (gorras, navajas, bolsas nevera, etc.). También tuvo una gran aceptación el hecho de que procuráramos reunirnos en un lugar y hora adecuados para tomar unas cañas. Con todo se consiguió un grado de colaboración aceptable (superior al 50%). 

            En el momento de la siega un grupo de voluntarios (entre dos y cinco dependiendo del número de nidos ubicados en la colonia) aguardaba en las inmediaciones de los nidos para proceder a retirar los pollos al paso de la cosechadora, volviéndolos a dejar en el nido un vez que hubo pasado esta. Además cada nido era rodeado por un círculo de paja para proporcionar sombra a los pollos y para evitar que estos quedaran a la vista de los predadores. Los nidos eran visitados de forma breve y con una frecuencia media de una vez cada 4 ó 5 días para comprobar el estado de los pollos, hasta que estos emprendían vuelo. Estas observaciones siempre se hacían con prismáticos, a una distancia superior a los 20 metros y durante unos segundos, para no molestar a los pollos y para no dejar un rastro visible a los depredadores. Los resultados durante los citados cuatro años fueron ciertamente escasos, lo que motivó un cambio en el método de salvamento empleado.

 6.2.- Dejar Sin Segar un Pequeño Rodal en Torno al Nido.

             Durante los años 1.997 y 1.998 se continuó con la localización y señalización del mayor número posible de nidos, si bien la principal técnica que se siguió a continuación cambió considerablemente. Dado que en años anteriores se había demostrado que el círculo de paja no era demasiado efectivo, se optó por dejar un pequeño rodal (un círculo u óvalo de unos 3 metros de radio) de siembra sin segar en torno al nido. Esta nueva modalidad de actuación suponía un menor esfuerzo humano en el momento de la siega, pues no era necesario retirar los pollos al paso de la cosechadora, pero en cambio suponía una carga económica para el agricultor, que tenía que renunciar a la siega de un pequeño espacio en cada nido. En muchos casos conseguimos la colaboración de los agricultores, pero en muchos otros fue necesario pagarles. El precio que establecimos para esta situación fue el equivalente a un saco de trigo (50 kilos) por cada nido, es decir, en torno al doble de la cantidad que dejaban sin recoger. Con esta nueva forma de actuación los resultados mejoraron sensiblemente. 

6.3.- Dejar un finca entera sin segar.

             Durante el año 1.999 y dados los resultados conseguidos en las dos temporadas anteriores, se continuó mayoritariamente con la técnica de dejar sin segar un pequeño rodal en torno al nido, si bien en un lugar concreto se inició un nueva experiencia consistente en dejar una finca entera sin segar (en el centro de la principal colonia de Aguilucho Cenizo de La Serena).

             Los resultados que con este sistema resultaron espectaculares, ya que por primera vez en siete años de trabajo pudimos observar que la práctica totalidad de los nidos de la colonia donde se dejó la finca sin segar, salían adelante sin problemas. Ello fue debido a que esta parcela estaba situada prácticamente en el centro de la mayor colonia de Aguilucho Cenizo de La Serena, con un censo estimado en 28 parejas reproductoras (año 1.999). Pero el éxito también se debió a la tranquilidad reinante en las citada parcela (donde no entró ningún tipo de maquinaria) y por supuesto al hecho de que la siembra permaneció en pie durante todo el verano; de esta manera algunas parejas cercanas cuyo nido fue destruido por cosechadoras o predadores, realizaron una segunda puesta de reposición en la parcela sin cosechar, de tal forma que los últimos pollos que volaron lo hicieron a primeros de Agosto (un mes más tarde de lo habitual). 

Con los resultados obtenidos nos decantamos claramente por este último sistema, pues además de ser enormemente efectivo permite una reproducción sin ingerencias ni molestias humanas. Por si fuera poco se ha demostrado que es un lugar de refugio para que algunas parejas realicen puestas de reposición. 

Además permite concentrar los esfuerzos humanos en otras zonas con menor población, pero igualmente importantes para la supervivencia de la especie. 

Por el contrario presenta un gran problema: el económico. Si bien la temporada de 1.999 fue posible la compra de dos parcelas de siembra por un precio asequible para nuestra asociación, en condiciones normales ese precio se suele multiplicar por 7, quedando fuera de nuestras posibilidades. Por tanto consideramos imprescindible la adquisición de algunas parcelas para realizar una siembra con el único objeto de servir de cobijo a las parejas de Aguilucho Cenizo que año tras año utilizan las mismas zonas para instalar sus colonias y sacar adelante a sus pollos.

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Última actualización: 07 de febrero de 2009.