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Mechinales,
agujeros de pared y espacios interiores.
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En las construcciones antiguas eran habituales los
mechinales, que servían para la colocación del andamiaje. Una vez
finalizadas las obras, los constructores no se molestaban en cubrir esos
agujeros cuadrados, tanto por economía, como por la posibilidad de tener que
volver a usarlos en futuras remodelaciones, sin olvidar el hecho de que las
construcciones solían ser de piedra, y dejar esta al descubierto se
consideraba agradable a la vista, y que las propias oquedades eran vistas
como indispensables para la fauna, pues servían de refugio a murciélagos y
aves |
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Por las mismas razones
otros muchos agujeros de menor tamaño tampoco eran cubiertos con argamasa. Y
en todas las construcciones había algún tipo de espacio interior (doblado,
buhardilla, cobertizo, ...) destinado al almacenamiento de cereales o
material de labranza. |
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Todos estos lugares eran compartidos con
gran gusto con un buen número de aves, conscientes de que además de poner
colorido y alegría en estos espacios, producían un considerable beneficio. |
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Hoy no solo se ha
abandonado la técnica del mechinal en las construcciones, sino que cualquier
fisura por pequeña que sea es considerada estéticamente inaceptable y
encalada de inmediato, dando lugar a paredes lisas e impolutas. Una vez más,
el cerco se estrecha sobre la avifauna de los espacios humanizados, aunque
en regiones no demasiado alteradas como Extremadura todavía es posible
observar la riqueza biológica de muchos de esos espacios.
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